Recuerdo la primera vez que vi un jabón con grieta… ¡quedé fascinada!
Me preguntaba: ‘¿pero cómo hicieron eso?’. Busqué y busqué, pero no sabía ni cuál era la palabra clave, creo que hasta busqué en Google como “rayita quebrada en jabón”. Si todavía no sabés cómo lograr ese efecto, para nosotros será un verdadero placer enseñarte. Es super fácil de hacer y hará que tus jabones se vean hermosos. En esta ocasión utilizaremos el proceso en caliente, que no para de gustarme, pero tené en cuenta que también podés aplicarlo perfectamente con el proceso en frío.
Para esto necesitas:
- 5.25oz Aceite de coquito
- 10.5oz Aceite de aguacate
- 5.25oz Aceite semilla de uva
- 12.6oz Aceite de palma
- 13.33oz Aloe vera
- 4.4oz NaOH
Aditivos
- 1.4oz Acido mirístico
- 1.75oz Lactato de sodio
- 1oz Yogurt
- 1oz Azúcar
- 2.1oz Aceite de aguacate
- 1oz Gluconato de sodio
- Colorantes: Oxido blanco
- Mica Rincón de la vieja
- Fragancia Vino de santana
- 0.70 oz Cáscara de Nuez
Para empezar, vamos a derretir en un contenedor resistente al calor los cuatro primeros aceites de nuestra lista, asegurándonos de que alcancen una temperatura de 215ºF. Mientras los aceites terminan de calentar, vamos alistando la solución alcalina agregando el hidróxido de sodio al aloe vera, junto con el gluconato de sodio y el azúcar. En el momento en que los aceites lleguen a los 215ºF, vertemos la mezcla alcalina de forma muy lenta, manteniendo siempre un batidor de globo a mano por si la mezcla decide erupcionar.
Batimos por dos minutos seguidos y luego incorporamos el lactato de sodio, continuando con el mezclado por tres minutos más. Pasado este tiempo, cubrimos el recipiente con plástico adhesivo y lo dejamos reposar de 4 a 5 minutos. Al descubrirlo, agregamos el aceite de aguacate y el ácido mirístico (previamente derretidos), mezclamos por dos minutos y volvemos a cubrir por otros 3 a 5 minutos. El siguiente paso es integrar el yogurt, mezclando bien antes de cubrir nuevamente con el plástico.
Por aparte, preparamos la base de nuestro jabón combinando media cucharada de agua liviana con el óxido blanco y la cáscara de nuez. Ahora, destapamos nuestra mezcla de jabón principal, agregamos la fragancia y revolvemos muy bien; en este punto es probable que el batidor ya no sea tan efectivo, así que podés usar un bolero o espátula de silicón. Separamos una taza y media de esta mezcla y la unimos a la preparación de cáscara de nuez hasta que el blanco se vea homogéneo, para luego verterla en el molde cubriendo bien todo el fondo.
Aquí viene el truco: con ayuda de un colador, rociamos la mica ‘Rincón de la Vieja’ sobre esta primera capa. Ojo con esto, porque si la capa de mica es demasiado gruesa, el jabón podría partirse… ¡y ahí sí sería una grieta de verdad! Finalmente, vertemos el resto de la mezcla en el molde y, si querés un acabado más llamativo, podés decorar la parte superior con un poquito más de mica o cáscara de nuez.
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